La reflexología podal es una técnica mediante la que se aplica presión en determinados puntos del pie para proporcionar un estado de relajación profunda y estimular los procesos curativos propios del cuerpo, ayudando a la persona que lo recibe a recuperar un estado de equilibrio y bienestar.
Según parece, la reflexología se practicaba ya hace 5.000 años, siendo la teoría más aceptada sobre su origen las técnicas curativas de la medicina tradicional china (MTC), más concretamente en los postulados taoistas.
En el antiguo egipto también se usaban estas o parecidas técnicas, como lo atestigua un bajorrelieve hallado en la mastaba de ankhamahor (2.330 a.C), en el que se representa lo que parece un masaje en manos y pies.
También se relaciona esta disciplina con determinadas culturas de la América precolombina como la Inca y la Maya, además de la mapuche.
En occidente, no es hasta el año 1913, cuando el médico estadounidense William Fitzgerald comienza a investigar sobre los postulados de la acupuntura volviendo de esa manera a las teorías sobre meridianos de la MTC que ya vimos en anteriores entradas.
La teoría de los meridianos trata sobre la división del cuerpo en diez zonas, a cada una de las cuales corresponden determinados órganos del cuerpo y que tienen sus zonas reflejas en los pies y en las manos.
Posteriormente, el Dr. Joseph Shelby Riley, detalló los diagrámas sobre la localización de los puntos reflejos del pie.
El Dr. Riley contactó con la masajista Eunice Ingham que consagró su vida a la reflexología podal, la cual confeccionó el primer mapa reflexológico y escribió algunos de los libros más importantes sobre esta disciplina.




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